Aquí te dejo una receta fácil para cuidar el intestino: una crema de patata con caldo de huesos y fermentos. Una receta pensada para sentar bien.
Si has leído el artículo donde explico el trío que utilizo en casa para cuidar el intestino —almidón resistente, fermentos vivos y caldo de huesos—, esta crema es una forma muy sencilla de llevarlo a la práctica, sin complicarte y sin pasar horas en la cocina.
Es una receta suave, fácil de digerir y perfecta para esos días en los que el cuerpo pide algo calentito y que siente bien.
¿Por qué esta crema es buena para tu digestión?
Esta receta funciona porque une tres elementos que se complementan entre sí:
- La patata cocida y enfriada, rica en almidón resistente, que sirve de alimento a las bacterias beneficiosas del intestino.
- Las verduras fermentadas, que aportan microorganismos vivos y ayudan a aumentar la diversidad de la microbiota.
- El caldo de huesos, que calma y nutre el intestino gracias a su contenido en colágeno y aminoácidos como la glicina y la glutamina.
Si quieres entender mejor cómo funciona este trío y por qué puede ayudar tanto a la digestión, te lo explico con calma en este artículo:
👉 Almidón resistente, fermentos y caldo de huesos: el trío que cuida tu intestino.
Ingredientes (1 ración)
- ½ bolsita de caldo de huesos SantaPaciencia
- 1 patata ya hervida (que ha pasado por la nevera)
- Cúrcuma
- Pimienta negra
- Sal
- Verduras fermentadas SantaPaciencia (para servir)
- Un chorrito de aceite de oliva virgen extra

Cómo preparo esta crema paso a paso
- Caliento media bolsita de caldo de huesos hasta que empiece a hervir suavemente.
- En el vaso de la batidora pongo la patata hervida y pelada (que previamente ha pasado por la nevera) cortada a trocitos.
- Añado el caldo caliente y trituro hasta conseguir una crema fina y suave.
- Ajusto con cúrcuma, pimienta y un poco de sal si me apetece. Este paso es opcional, y también puedes añadir tus especies o hierbas preferidas.
- Sirvo la crema y, justo al final, añado por encima las verduras fermentadas y un chorrito de aceite.
- Y ya está. Más fácil, imposible:)

Una versión más completa: con huevo y ajo negro
Si quieres convertir esta crema en un plato más completo y más saciante, puedes añadirle algunos toppings o ingredientes que suman muchísimo y sin complicarlo.
Yo a veces le pongo:
- Huevo, para añadir proteína de calidad y hacerla más equilibrada. La proteína ayuda a estabilizar el apetito y aporta mayor sensación de saciedad, algo importante cuando buscamos una digestión tranquila y sostenida. Yo hiervo los huevos unos 5 minutos, para que la clara quede cocinada y la yema cruda.
- Ajo negro, que además de tener un sabor suave y ligeramente dulce, es rico en compuestos antioxidantes y se utiliza para apoyar el sistema inmunitario.
- Y, por supuesto, las verduras fermentadas, que siguen aportando microorganismos vivos beneficiosos para la microbiota intestinal.
La base sigue siendo la misma:
almidón resistente + caldo de huesos + fermentos.
Pero con estos pequeños añadidos la conviertes en un plato único, muy interesante en épocas de frío, cuando el cuerpo necesita más energía y más cuidado. Sencillo. Sin complicaciones. Y fácil de repetir durante la semana. Para desayunar, comer o cenar.

¿Cuándo tomar esta crema?
- Cuando tienes el intestino sensible
- Después de días de excesos
- En épocas de estrés
- Cuando te notas hinchada
- Como desayuno, comida o cena ligera y nutritiva
Es una receta que no exige nada al cuerpo, y eso, muchas veces, es justo lo que necesitamos.
Una crema caliente, hecha con ingredientes reales, pensada para sentar bien, que puedes repetir en tu día a día y que puede marcar más diferencia de la que creemos.
Si te apetece probar esta receta o adaptarla a tu manera, me encantará saberlo 🤍
