+111 € ¡REGALO SORPRESA!

He tenido gripe. Así que tocó parar unos días. Bueno… tocó parar porque el cuerpo me obligó, que es muy diferente. Porque una cosa es saber que tienes que descansar y otra muy distinta es hacerlo de verdad. Y cuando eres autónoma, esto todavía cuesta un poco más. Parece que si paras, el mundo se hunde. Spoiler: no se hunde. Pero cuesta creérselo.

Hoy quiero contarte qué hago yo cuando tengo gripe, qué suelo tomar y qué apaños me hago en casa para mí y para mi familia cuando estamos así. Pero antes de seguir, por favor, quédate con esto: esto no es un consejo médico.

No soy médica. No vengo a decirte lo que tienes que hacer. Solo te cuento mi experiencia, lo que yo hago, lo que a mí me funciona y cómo acompaño al cuerpo cuando se pone en modo “hasta aquí hemos llegado”. Si tienes dudas, fiebre alta persistente, dificultad para respirar, una enfermedad de base, estás embarazada, hablamos de un niño pequeño o simplemente algo te preocupa, consulta siempre con un profesional sanitario. Dicho esto, te cuento.

Qué tomar cuando tienes gripe: caldos, infusiones y mi autocuidado

Cuando tengo gripe, lo primero que intento hacer es parar

Parece básico, pero para mí es lo más difícil. Parar. No abrir el ordenador, no contestar WhatsApps de trabajo, no pensar en pedidos, producción, redes, newsletters, obrador, facturas, proveedores y todas esas cosas que, cuando tienes una pequeña empresa, parecen estar pegadas a ti con Loctite.

Pero cuando tengo gripe, el cuerpo no me pide productividad. Me pide cama, silencio, calor, no hacer nada… Y esto, que parece tan sencillo, a veces cuesta muchísimo. Porque vivimos como si descansar fuera perder el tiempo. Y no.

Descansar cuando estás enferma no es perder el tiempo. Es darle al cuerpo espacio para hacer lo que tiene que hacer.

Qué comer cuando tienes gripe

A mí, cuando estoy con gripe, normalmente no me apetecen sólidos. Y si el cuerpo no me pide comida sólida, no me obligo. No digo que tenga que ser así para todo el mundo. Simplemente, en mi caso, cuando estoy así, el cuerpo me pide muy poco. Y lo escucho.

Durante esos días suelo hacer una especie de ayuno de sólidos, pero no de líquidos. Porque beber, sí. Eso para mí es básico. Líquidos calentitos, sencillos, que entren fácil y que no me hagan sentir pesada.

Sobre todo: caldos e infusiones.

Mis básicos cuando estoy con gripe

Cuando estoy enferma o siento que algo me está rondando, en casa solemos tirar mucho de cosas sencillas. Nada complicado, nada raro, nada de grandes recetas.

Mis básicos suelen ser:

Por qué tomo caldo de huesos cuando tengo gripe

Cuando tengo gripe, el caldo de huesos me reconforta muchísimo. No voy a decirte que el caldo cura la gripe. No, por favor. Pero a mí me ayuda a sentirme sostenida. Me entra fácil, calienta, hidrata, nutre. Y me da esa sensación de: “vale, no me entra un plato, pero algo bueno estoy tomando”.

Un buen caldo de huesos aporta proteína, colágeno natural, aminoácidos y minerales. Y cuando estás mala, sin hambre, cansada y con el cuerpo hecho un trapo, para mí eso tiene muchísimo sentido.

Cómo me preparo el caldo cuando estoy mala

A veces lo tomo solo, caliente.

Otras veces le añado alguna cosa, según me apetezca:

  • cúrcuma
  • pimienta negra
  • tomillo
  • romero
  • jengibre
  • o algún preparado de hongos que tenga por casa
Cómo me preparo el caldo cuando tengo gripe.

No siempre hago lo mismo, voy escuchando. Hay días que el cuerpo quiere algo muy suave. Otros días agradezco más especias, hierbas o ese punto de calor que te baja por la garganta y te reconforta. Pero la base suele ser la misma: caldo de huesos o caldo de huesos de pollo.

Infusión de Artemisia annua

Otra de las cosas que suelo tomar cuando estoy con gripe o empiezo a notar los primeros síntomas es infusión de Artemisia annua. Es una planta de la que estoy bastante enamorada.

La tomo desde hace años en casa cuando estamos con gripe o cuando noto que algo me ronda. Tiene un sabor muy amargo, muuuuuy amargo. Así que normalmente le pongo estevia o, si no tengo, una buena miel cruda. También me gusta añadirle jengibre.

Infusion para la gripe.

A nivel tradicional, la Artemisia annua se ha usado para acompañar procesos relacionados con fiebre y momentos en los que el cuerpo está más bajito, pero aquí vuelvo a lo mismo: te hablo desde mi experiencia y desde el uso que hacemos en casa, no como tratamiento médico.

Para mí, una infusión amarga, caliente, con jengibre y tomada despacio tiene algo muy de: “venga, cuerpo, estoy contigo”. Y eso ya me parece importante.

La fiebre: cómo la vivo yo

También me apetece hablar de la fiebre.

Para mí, la fiebre siempre ha sido algo que intento respetar. Y vuelvo a repetirlo: esto no es consejo médico. No soy doctora. Simplemente cuento cómo lo he hecho yo siempre, conmigo misma y con mis hijos.

Cuando mis hijos han tenido fiebre, nunca he intentado cortarla automáticamente con medicación. Siempre la he controlado, por supuesto. Especialmente cuando eran pequeños, estaba muy pendiente de cómo evolucionaban, de cómo estaban, de si bebían, de si respondían bien, de su estado general.

Pero para mí la fiebre forma parte de la respuesta natural del cuerpo cuando está luchando contra una infección. Por eso, mientras todo estuviera controlado y ellos estuvieran bien dentro de la situación, yo prefería dejar que el cuerpo hiciera su proceso. Lo he hecho así toda la vida. Y mis hijos también han aprendido a convivir con la fiebre cuando aparece.

Normalmente, en nuestra experiencia, había una subida fuerte, quizá un día de bastante fiebre, y después empezaba a bajar y la enfermedad iba pasando. No digo que esto tenga que ser así para todo el mundo. Ni muchísimo menos. Simplemente ha sido nuestra manera de hacerlo.

Eso sí: una cosa es respetar la fiebre y otra muy distinta es ignorarla. Yo no la ignoro. La observo, controlo. Y si algo no me cuadra, se consulta. Siempre.

Lavativa o enema: algo muy normal en mi casa

Otra cosa que hago cuando estoy enferma o siento que algo me ronda es una lavativa. Lo sé, a algunas personas les sonará raro. A mí no.

Para mí, el tema de la lavativa es algo bastante normal porque lo he visto toda la vida en casa. He visto a mi madre ponerse lavativas desde que tengo uso de razón y, cuando de pequeños estábamos malos, mi madre también nos las ponía. Así que, cuando estoy con gripe y noto el cuerpo cargado, muchas veces empiezo por ahí.

Dejo de ingerir sólidos y, por la mañana, al levantarme, me hago una lavativa. No lo cuento para convencer a nadie. Lo cuento porque forma parte de mi autocuidado, de mi historia, de lo que yo he visto en casa, de lo que para mí es normal. Cada persona tiene sus herramientas, sus costumbres y su manera de acompañar estos procesos. Esta es una de las mías.

Puedes utilizar una como esta de AQUÍ.

Baño con sal cuando ya levanto cabeza

Otra de las cosas que hago, pero no al principio, es darme un baño con sal. Esto me apetece cuando siento que ya levanto un poco la cabeza. Cuando ya no tengo fiebre, cuando el cuerpo empieza a pedir calor, agua y calma.

Me lleno la bañera con agua supercaliente, me froto la sal por todo el cuerpo como si fuera un peeling y luego me quedo en remojo un buen rato.

Esta vez no me quedaba suficiente sal en casa y lo hice con una sal que encontré en el fondo de un armario: una sal negra. La tenía desde hacía tiempo. Me la habían regalado en una feria y nunca la había usado. Pero estos días decidí echar un poco en el agua del baño. Y me pasó algo curioso.

Remedios para la gripe, bañera con sal.

En cuanto empezó a disolverse, apareció un olor bastante fuerte y muy peculiar. Me recordó muchísimo al azufre, a esos baños termales naturales. Hoy, mientras escribía esto, pensé: “Ostras, voy a mirar si esta sal realmente contiene azufre o si solo me lo pareció”. Y resulta que sí.

La Kala Namak, o sal negra, contiene compuestos de azufre, que son precisamente los responsables de ese olor tan característico. No sé si realmente tuvo algo que ver con mi recuperación. Seguramente no lo sabré nunca. Pero me hizo gracia pensar que quizá aquel baño también me acompañó un poquito.

Al final, los baños calientes, la sal, el vapor, el silencio… a veces no necesitan una explicación enorme. Simplemente te ayudan a bajar, soltar, a volver al cuerpo.

Qué no hago cuando tengo gripe

No hago grandes cosas. No me complico. No me pongo a seguir mil protocolos ni me obsesiono. Intento no saturarme buscando información, no pensar demasiado en trabajo, no exigirme, no ponerme en modo: “tengo que recuperarme ya porque tengo muchas cosas que hacer”.

Aunque, te digo la verdad, esto último no siempre lo consigo, pero lo intento. Porque a veces la gripe no solo te tumba el cuerpo. También te tumba un poco el ego. Ese ego que cree que todo depende de ti. Ese ego que dice: “venga, contesta esto”, “venga, adelanta aquello”, “venga, solo una cosita más”.

Y el cuerpo dice: “mira, no”. Y te deja en la cama.

Cuándo consultar con un profesional

Aunque este post va de mi experiencia personal, creo que es importante recordar algo. La gripe muchas veces se pasa en casa con descanso, líquidos y paciencia, pero también puede complicarse.

Consulta con un profesional sanitario si:

  • te cuesta respirar
  • tienes dolor o presión en el pecho
  • hay confusión o somnolencia intensa
  • no puedes beber o retener líquidos
  • hay signos de deshidratación
  • la fiebre persiste o vuelve después de mejorar
  • los síntomas empeoran
  • estás embarazada
  • hablamos de niños pequeños o personas vulnerables
  • o simplemente algo te preocupa

Yo puedo contar cómo lo vivo en casa. Pero cada cuerpo, cada situación y cada historia médica es diferente.

Mi resumen cuando tengo gripe

Si tuviera que resumir lo que hago cuando tengo gripe sería esto:

descanso,
caldos,
infusiones,
líquidos,
fiebre observada,
lavativa si lo siento,
baño con sal cuando ya levanto cabeza,
y soltar.

Soltar trabajo, control, exigencia. Soltar la idea de que tengo que estar bien ya.

Porque cuando el cuerpo enferma, quizá no solo está pidiendo que mates un virus, quizá también está pidiendo que pares. Que escuches, que bajes el ritmo, que vuelvas a ti.

Y a mí, en esos días, una taza de caldo de huesos calentita me ayuda mucho. No porque cure nada sino porque me acompaña, me reconforta, me nutre cuando no me entra casi nada y porque me recuerda que cuidarse a veces puede ser muy simple.

Cama. Caldo. Infusión. Silencio. Y mucha, mucha SantaPaciencia.

Caldos para esos días en los que el cuerpo pide parar

Si estos días tú también estás con gripe, resfriado o simplemente notas que el cuerpo te pide bajar el ritmo, tienes nuestros caldos en la web.

Recién hechos, sin pasteurizar, cocinados lentamente y listos para calentar. De nuestra olla a tu casa.

No curan la gripe. Pero acompañan muy bien esos días en los que no te apetece cocinar, no te entra un plato y quieres seguir cuidándote.

👉 Ver caldos SantaPaciencia

Preguntas frecuentes sobre qué tomar cuando tienes gripe

¿Qué tomar cuando tienes gripe?

Cuando tienes gripe suele ser importante descansar y beber líquidos. En mi caso, suelo tomar caldos e infusiones porque me entran fácil, me reconfortan y me ayudan a sentir que me estoy cuidando.

¿Es bueno tomar caldo cuando tienes gripe?

Un caldo calentito puede ser una buena opción cuando estás con gripe porque es fácil de tomar, reconfortante y ayuda a aportar líquidos. Si además es caldo de huesos, también aporta proteína, colágeno natural, aminoácidos y minerales.

¿El caldo de huesos cura la gripe?

No. El caldo de huesos no cura la gripe ni sustituye ningún tratamiento médico. Para mí es un alimento que acompaña muy bien esos días porque me nutre, me reconforta y me resulta fácil de tomar.

¿Qué comer cuando tienes gripe y no tienes hambre?

Depende de cada persona. A mí, cuando no me apetecen sólidos, me ayudan los líquidos calentitos como caldos e infusiones. Lo importante es escuchar al cuerpo, no forzar y consultar si hay dudas o síntomas que preocupen.

¿Qué hago si tengo fiebre con gripe?

Yo observo la fiebre y la controlo, pero no la ignoro. Si la fiebre es alta, persiste, vuelve después de mejorar o aparece junto a síntomas preocupantes, conviene consultar con un profesional sanitario.