Sois muchas las que me preguntáis si podéis comer nuestros fermentos durante el embarazo, especialmente porque son vegetales crudos, vivos y sin pasteurizar.
Y entiendo perfectamente la duda. Durante el embarazo parece que, de repente, tenemos que desconfiar de todo lo que comemos. Esto sí. Esto no. Esto solo si está pasteurizado. Esto mejor evitarlo.
Por eso no me gusta responder simplemente con un sí o con un no. Prefiero explicaros qué hacemos, cómo lo hacemos y por qué, para que tengáis toda la información y podáis decidir con tranquilidad, siempre siguiendo las recomendaciones de vuestro médico, comadrona o profesional de salud.
La respuesta corta es que los fermentos vegetales no son, por sí mismos, un alimento prohibido durante el embarazo. Pero, como sucede con cualquier alimento crudo, es importante saber cómo se ha elaborado, cómo se conserva y qué controles ha seguido.
¿Qué significa que nuestros fermentos estén vivos?
Nuestros fermentos se elaboran únicamente con verduras ecológicas y sal marina. No añadimos vinagre, azúcar, conservantes ni aditivos.
La fermentación ocurre de manera natural dentro de cada tarro. Durante este proceso, las bacterias lácticas transforman parte de los azúcares presentes en las verduras y generan esa acidez tan característica.
Por eso decimos que están vivos: porque no los pasteurizamos y conservan los microorganismos propios de la fermentación. Verduras, sal, tiempo y paciencia. Nada más.
A veces parece que para hacer un buen alimento tenemos que añadir muchas cosas, cuando muchas veces se trata precisamente de lo contrario: de quitar, simplificar y dejar que la naturaleza haga su trabajo.
Beneficios de los vegetales fermentados
Los fermentos vivos son mucho más que una manera de conservar las verduras.
Nos aportan microorganismos vivos que ayudan a enriquecer y dar diversidad a nuestra microbiota intestinal. También conservan la fibra de la propia verdura, que sirve de alimento para las bacterias beneficiosas que ya viven en nuestro intestino. Es decir, en un mismo alimento encontramos microorganismos vivos y el alimento que nuestra microbiota necesita.
Durante la fermentación, además, las bacterias empiezan a transformar algunos componentes de la verdura. Es una especie de predigestión natural que puede hacer que resulte más fácil de digerir y que algunos nutrientes sean más aprovechables. También se generan ácidos orgánicos, enzimas y otros compuestos propios de la fermentación que contribuyen a cuidar nuestro ecosistema intestinal.
Y para mí aquí está una de las cosas más bonitas: no estamos creando nada nuevo ni inventando ningún superalimento. Estamos recuperando una forma ancestral de preparar y conservar las verduras que hemos utilizado durante miles de años.
¿Por qué no pasteurizamos nuestros fermentos?
Porque si aplicáramos calor después de la fermentación, eliminaríamos los microorganismos vivos. El producto continuaría siendo una verdura fermentada, pero dejaría de ser un fermento vivo.
Por eso, para nosotros, no pasteurizar no es simplemente evitar un tratamiento. Es respetar la naturaleza del alimento y conservar aquello que lo hace especial.
¿Sin pasteurizar significa que no son seguros?
No. Sin pasteurizar no significa sin controlar.
Nuestros fermentos se elaboran en nuestro propio obrador, siguiendo controles de higiene, trazabilidad y seguridad alimentaria.
Cada tarro se prepara individualmente y la fermentación genera un medio ácido que contribuye a su conservación natural. Existe, además, una diferencia importante respecto a nuestro caldo de huesos.
El caldo es un alimento cocinado durante muchas horas y se puede hervir antes de tomarlo si se desea una precaución adicional. Los fermentos, en cambio, son vegetales crudos y vivos. Si los calentáramos, perderíamos precisamente aquello que los diferencia.
Entonces, ¿puedo comer fermentos durante el embarazo?
Si tu embarazo transcurre con normalidad y tu médico, comadrona o profesional de salud no te ha recomendado evitar alimentos crudos o sin pasteurizar, puedes consultarles si nuestros fermentos encajan en tu alimentación.
Durante el embarazo es especialmente importante respetar las indicaciones de conservación, utilizar siempre cubiertos limpios y guardar el tarro en la nevera después de abrirlo.
También puedes empezar con una pequeña cantidad y observar cómo te sienta, porque durante el embarazo la digestión puede cambiar y cada mujer responde de una manera diferente.
Yo no quiero decirte lo que tienes que hacer. Quiero explicarte con transparencia qué estás comiendo, cómo lo elaboramos y por qué hemos decidido hacerlo así. Porque el embarazo no tiene por qué vivirse desde el miedo, pero sí desde la información, el cuidado y la consciencia.
Lo que hacemos no es nuevo. Es lo que nunca deberíamos haber olvidado. Y cuidar de tu microbiota también es una forma de cuidar de ti y de quien está creciendo dentro de ti.
Consejos para consumir fermentos durante el embarazo
Si decides incorporarlos y tu profesional de salud te da el visto bueno, te recomendamos:
- conservarlos siempre en frío
- usar cubiertos limpios cada vez que cojas fermentos del tarro
- no consumirlos si notas olor extraño, moho o cualquier cambio raro
- empezar con poca cantidad
- observar cómo te sientan.
Nuestros fermentos están vivos, y por eso hay que tratarlos como lo que son: un alimento real, delicado y lleno de vida.
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Si te interesa, también puedes leer:
Y alguna receta en la que incorporamos nuestros fermentos:
- Ensalada de col con fermentados (receta para la microbiota)
- Crema de patata, caldo de huesos y fermentos para cuidar el intestino