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Los fermentos son de esas cosas que, cuando empiezas, ya no hay vuelta atrás. En nuestra tienda puedes encontrar algunos ya listos, pero hoy quiero enseñarte a hacer una receta para que te animes a prepararlos en casa.

Estos rabanitos encurtidos caseros son una forma muy sencilla de empezar:
rápidos, fáciles y con ese punto ácido que engancha.

Además, quedan bien con todo: ensaladas, platos de cuchara, carnes… o solos, directamente del bote.

De hecho, hace unos días os enseñé una ensalada de col con fermentados para la microbiota…
y uno de los ingredientes eran justo estos rabanitos.

INGREDIENTES

  • 1 manojo de rabanitos
  • 1 diente de ajo
  • 2–3 rodajas de jengibre
  • 1 cucharada de sal
  • Agua filtrada
receta rabanitos encurtidos caseros

PREPARACIÓN

  1. Lava bien los rabanitos y córtalos en cuartos.
  2. Colócalos en un tarro de cristal junto con el ajo y el jengibre.
  3. Añade agua filtrada con una cucharada de sal.
  4. Mezcla bien hasta que la sal se disuelva completamente (es importante para que no quede en el fondo).
  5. Asegúrate de que todas las verduras queden bien cubiertas por el agua. Esto es clave para que el fermento salga bien.
  6. Puedes usar un tarro específico para fermentos, pero no es necesario. También puedes reutilizar tarros de cristal (como los de nuestro caldo de huesos).
  7. Si hace falta, puedes usar un peso para mantener las verduras sumergidas. Como este. Hay quienes utilizan piedras.
  8. Deja el tarro a temperatura ambiente, en la cocina, durante 2–3 días.
    En verano fermenta más rápido.
  9. Sabrás que está listo cuando cambie ligeramente de color y aparezcan pequeñas burbujas.
  10. Una vez listo, guárdalo en la nevera.
    Se conserva perfectamente durante un par de semanas.

Beneficios de los rabanitos (y por qué fermentados son mejor)

Los rabanitos ya son interesantes por sí solos: son ligeros, ricos en agua y fibra, y aportan vitamina C y compuestos antioxidantes que contribuyen al buen funcionamiento del organismo. Además, su sabor ligeramente picante —debido a compuestos naturales como los glucosinolatos— puede estimular la producción de jugos digestivos y la secreción de bilis, favoreciendo así la digestión.

Pero cuando los fermentas, cambian. Durante la fermentación, las bacterias empiezan a descomponer parte de sus azúcares y otros compuestos, lo que puede hacer que resulten más fáciles de digerir. Además, este proceso genera bacterias beneficiosas y puede mejorar la disponibilidad de algunos nutrientes.

Por eso decimos que, fermentados, no solo están buenísimos… sino que también son más interesantes a nivel digestivo.